Problemas y reacciones con la Superliga
El anuncio de la creación de una Superliga europea elitista ha sacudido al mundo del fútbol: está impulsada por 12 de los más grandes y poderosos clubes del continente, que jugarían independientemente de los resultados deportivos en un torneo que está previsto para su arranque en agosto de 2022 y que de entrada repartiría más de tres mil 500 millones de euros entre los equipos.
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, estará al frente de la Superliga, que está integrada por el cuadro merengue, Barcelona, Atlético, Juventus, Milan, Inter, Manchester United, Liverpool, Chelsea, Manchester City, Arsenal y Tottenham.
La FIFA, la Premier League, LaLiga y en especial la UEFA han expresado un inmediato rechazo a la Superliga por el efecto que tendría en la Champions League, pues sólo por las entradas por derechos de televisión y la distribución del dinero, el ganador recibiría algo más de 250 millones de euros, más del doble del premio ganador de la actual Champions.
El organismo calificó de cínico el proyecto y de inmediato avisó que “los clubes afectados no podrán participar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales”.
Las consecuencias ya pueden verse: el despido de José Mourinho del Tottenham (los rumores suponen que no estaba de acuerdo), el abandono del Manchester United de la Asociación de Clubes Europea, el repudio de Jürgen Klopp, entrenador del Liverpool y la amenaza de Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido, de “hacer todo lo que pueda” para que el proyecto no salga adelante.
La afición tampoco se ha quedado atrás, seguidores del Manchester United y del Liverpool colocaron pancartas rechazando la competición que, de acuerdo a la FIFA, “es separatista y cerrada” y no respeta los principios de “solidaridad, inclusión, integridad y redistribución económica”.
De entrada, la Bundesliga descartó participar, lo que dejaría afuera al Bayern Munich, el Borrusia Dortmund y el Leipzig, tres de los clubes convocados a integrarse, aunque estos ya han manifestado un abierto rechazo a la invitación.